Facilitación del cambio y gestión del cambio
con enfoque sistémico
¡TIPS!
8. "La preparación del terreno" implica definir y llevar a cabo las
acciones de gestión del cambio que permitan sensibilizar a las
personas con relación al cambio que está por venir.

Para esto es muy útil diseñar una campaña de comunicación que
tenga como fin persuadir a las personas de que el cambio es
necesario y mostrar los aspectos positivos de éste al igual que los
aspectos negativos de continuar como se está. Para ello,
generalmente, es recomendable  realizar conversaciones abiertas y
honestas entre los jefes y las personas a su cargo, al igual que
efectuar una campaña de expectativa y organizar un lanzamiento
para presentar formalmente el cambio que viene.
7. Definir el plan del proceso de cambio es crucial para poder llevarlo
a cabo exitosamente. El plan de cambio debe incluir tanto las
acciones de cambio como de gestión del cambio necesarias para
lograr los resultados que se esperan del proceso.

Las acciones de cambio son aquellas dirigidas a producir el cambio
en sí mismo y las acciones de gestión del cambio son las que
generan la disposición adecuada de la gente para que el cambio
sea fácil y fluído, y produzca los resultados esperados. El plan de
cambio debe comprender desde la visión del cambio, pasando por
los objetivos específicos, hasta llegar a las acciones concretas,
como ya se comentó.
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6. Cuando se piensa llevar a cabo un cambio de importancia para la
organización, es importante definir quiénes estarán a cargo del
proceso de cambio y serán los responsables de sus resultados.

En estos casos es ideal nombrar un Equipo para el Manejo de la
Transición (EMT), el cual debe estar conformado por personas
proactivas, con liderazgo, que manejen buenas relaciones
interpersonales en la empresa y que sean buenas planeando y
ejecutando. Es importante que el EMT tenga el poder para efectuar
los cambios que haya que hacer sin necesidad de consultarlos,
obviamente, a menos que estos sean "de vida o muerte" para la
empresa.
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5. Cuando de realizar un cambio de envergadura se trata, es natural
que haya personas a favor, personas neutrales y personas en
contra. En la preparación del proceso es esencial saber esto, porque
para cada grupo se necesita una estrategia de persuasión distinta.

Con los aliados hay que trabajar para construir un frente común que
sirva de apoyo durante el proyecto. A las personas neutrales se les
puede influenciar positivamente apoyándose en aliados que tengan
liderazgo, no jerarquía,  en la organización, puesto que, si ellos
favorecen el proceso, seguramente muchos les seguirán. Para
contrarrestar a los opositores es muy útil buscar conocer sus
argumentos  para contrargumentárselos de manera convincente. De
esta forma es posible convertir a un fuerte opositor en el mejor de
los aliados.
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4. Al planear un cambio en su organización es fundamental tener en
cuenta los obstáculos que se pueden presentar durante el proceso y
los apoyos con que se podrá contar. Existen diferentes tipos de
obstáculos entre los que se encuentran los de recursos, los
emocionales, los políticos, los estratégicos y los de creencias.

Los apoyos también pueden ser de diferente índole como la
comunicación, el entrenamiento, el compromiso, la recursividad,
entre otros. Pensar en esto tiene la ventaja de que permite prever
escenarios que se pueden presentar durante el proceso que de otra
forma no serían fáciles de reconocer.
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3. Cuando se está pensando en generar un cambio, hay que tener
en cuenta que las personas normalmente están "atrapadas" en sus
propios hábitos y/o suficientemente ocupadas con las labores del
día a día de su trabajo, por lo cual si no se logra imprimir sentido de
urgencia al cambio, nadie va a sacar tiempo ni ganas para colaborar
con éste.

Así que antes de emprender un cambio asegúrese de que quienes
van a estar involucrados tengan la sensación de que el cambio se
tiene que realizar de inmediato y que es impostergable. Eso quiere
decir que el cambio debe tomar al menos la dimensión de urgencia
que tienen los "incendios" que las personas se ocupan de "apagar"
gran parte del tiempo en su trabajo.
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2. No hay cambio que lleve a los resultados que se quieren si la
decisión no está respaldada por argumentos de peso que hagan
que valga la pena moverse en esa dirección. Cuando esté
planeando un cambio formule preguntas del siguiente tipo:

¿Por qué es eso importante? ¿Para qué lo vamos a hacer? ¿Cuáles
beneficios vamos a obtener? ¿Cuáles perjuicios vamos a evitar?  
¿Qué hace que valga la pena meterse en eso? Si encuentra que sus
respuestas no son lo suficientemente convincentes, busque otras
nuevas que lo motiven de verdad, porque si no es así,
probablemente el cambio se quedará a mitad de camino.
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1. La técnica de visualización tomada de la Programación
Neurolingüística es poderosa para obtener los resultados que se
buscan con el cambio. La visualización del cambio es el primer paso
que se debe dar para poder lograr un cambio efectivo.

Para visualizar el cambio que quiere que se plasme en la realidad,
hágase una imagen lo más vívida y nítida posible de aquello que
quiere ver que pase cuando el cambio se haya dado. Para ello
imagine lo que verá, lo que oirá y lo que sentirá en el momento en
que el cambio se materialice. Véase a usted mismo, vea lo que
habrá a su alrededor, oiga el silencio, los sonidos y las voces, tanto
la suya interna como las de los demás, sienta las emociones que
recorrerán su cuerpo. Recuerde que si puede crearlo en su mente,
con seguridad también será capaz de llevarlo a la realidad.
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9. Una vez abonado el terreno, hay que levar anclas y zarpar. Lo único
que garantiza que el cambio se realice es entrar en acción, si no,
será una mera ilusión. Durante la ejecución los objetivos
previamente definidos y el plan de acción van a ser de mucha
utilidad para mantenerse en la dirección correcta, o para saber
cuando uno se ha desviado y regresar al rumbo correcto, o para
hacer los ajustes que sean necesarios.

Obviamente no existe plan que se cumpla a cabalidad, pero hay que
tener en cuenta que lo importante de planear no es el plan
resultante, sino el jercicio de realizarlo, por la preparación que
provee a quienes lo efectuaron.